22.2.08

Este título es falso.

Hace un tiempo empecé a darme cuenta de algo raro, relacionado con los gustos. Para empezar, yo creía que a mí no había nada que me desagradara en cuestión de comidas. Digo, si tiene el label "comida", entonces creo que mi estómago va a por ello. Y entre más raro, tiende a ser mejor. Pongamos por caso morcilla dulce caliente con queso crema, galletitas de chocolate con pasta de chocolate con queso crema, bondiola con sandía (es la solución proletaria al jamón con melón aburguesado), cerdo con miel, queso y dulce... Se entiende?

Luego de esa impresión pangústica (me gusta inventar palabras, así, rimbombantes) asomé mi percepción a aquellas cosas que nunca, o casi nunca, quiero comer, que es lo humanamente conocido como "comidas que no me gustan" y descubrí, entre tantas, 3 posibilidades que me harían no menos que marciano.

Como a veces se me dá por infundir falsas expectativas, este párrafo viene a cumplir ese objetivo, de salteárselo, usted llegaría más rápido a conocer esas comidas que no me gustan. Pero si usted persevera en la lectura de este párrafo intermedio, tan importante como el nudo de la historia, como la masa de la pizza (sin la que ella sólo sería queso con salsa), como las tapitas de las merengadas, descubrirá algunas interesantes metáforas para el propio párrafo, un buen ejemplo de autorrecursividad (si hay alguien que lee esas cosillas de lengua donde le ponen nombre a las cosas que otros hacen, está en el derecho y deber de corregirme o admirar mi buena utilización de esa palabra larga). Sin embargo, a diferencia de las tapas de las merengadas, este párrafo se encuentra en medio. En fín, si usted come este párrafo junto con el resto del texto, podrá quizás no apreciar el gusto tan fuerte, pero le sabrá menos empalagoso.

Y para ir cerrando, las tres cosas que no me gustan son: la manzana, la mayonesa, y (creo que lo más marciano) las papas fritas. Para reivindicarme, diré que las papas caseras son comestibles; las de bolsita, lisa y llanamente, una mierda.

19.2.08

Crímen en la calle gazorninplat

Nunca fui alguien de costumbres, ni de hábitos. Y menos esos hábitos prolijos y de gente de alta estima, como rascarse la nariz o pasear al perro. Las costumbres arraigadas son como costras en la piel de la gente, llega un punto que son tantas, las manchas, las aberraciones gráficas, las panaderías ambulantes, que comienzan a ser cosas más que personas.

Mirá vos a aquella camarera, la misma que te trae el café con leche y tres medialunas por tres con cincuenta, aquella que siempre se olvida de alcanzarte el azúcar y/o el cenicero, y vos, en esa ofensa vengativa y de desprecio que es la propina, le dejás el insulto pintado de la moneda de un centavo. Siendo no suficiente con la pequeñísima moneda inservible, la untás con pegamento de contacto y si puede que la saque de la mesa.

Ahora, como soy el fantasma de la navidad pasada, te puedo contar que la camarera es esa chica que te cruzaste un día que caminabas semi inconsciente por cierta calle céntrica, gritando aberraciones tales como invocaciones a Cthulhu, y cambiando una palabra de cada oración por gazorninplat. Y ya sé que no estas contento, bola de costras. Ella tampoco lo estaba.

Consejos para la persona moderna: no le hagas caso a los posmodernistas, son todos unos giles sin ideales que creen que no existe el progreso, y piensan que uno puede ser anarquista y al mismo tiempo militante del partido evita. Pero no saben la verdad de la milanesa.

PD: Todo esto es producto de tu imaginación.

4.2.08

Dead or Alive: Reward!

Pago 1 (un) peso al primero que me consiga una foto de buena calidad del sujeto ese que pilotea el helicóptero, en, no recuerdo si Mad Max, o Waterworld. Para que lo ubiquen, es un viejo desgarbado, de pelo semi canoso, y con lentes estilo "culo de botella" (si es como yo lo recuerdo...). Para aquellos que pregunten el por qué de esta medida, es que tengo un albañil trabajando en mi casa que es IGUAL.