28.9.08

Pequeño tren de pensamiento

El sinsentido de un tren de pensamiento fantástico acerca de las novedades vegetarianas de diversos seres de marte. Primero había un abrelatas mágico que evolucionó en un chimpancé hipnótico, que por algún motivo extraño, disfrutaba la compañia de los pepinos.
Tres vueltas carnero hacia el futuro, nuestro amable chimpancé evolucionó en "Rolo", el carnicero de acá a la vuelta. Intercambió sus pepinos por tiras de chorizos.

De ahora en más me llamo espacio.

9.9.08

Hola, Dorothy

Situación: Hoy, hace un rato. Estaba en la biblioteca, leyendo. Bueno, eso último es cierto en parte, también jugaba a identificar a las personas que estaban ahí. Qué leían, qué hacían de sus vidas, todo eso.
Había una chica que era una estudiante de letras estándar (sweater de lana, unas semi-botas pequeñas, pantalón de corderoy, y de campera esa cosa tipo saco masculino, pero más largo) y leía un libro de editorial barata, al cual le sobresalían como 15 papelitos amarillos (indicando vaya a saber uno qué). Había un ciruja dormidor, pero de esos que no roncan ni babean. También una pareja, que mientras él leía casi como poseído, ella se había recostado en su silla, tapándose la cara con las manos y mostrando un aburrimiento infinito.
Ya me estaba acostumbrando a la situación, pero justo entra el guardia de seguridad. Un hombre petiso, entrado en años, con la cabeza redonda, pelo sólo a los laterales, expresión de buen tipo, y uniforme. Apoya su mano en uno de los estantes, y comienza a decir con una voz potente: "Señoras y señores, su atención por favor, nos estamos acercando al último destino, Kansas, tengan a bien aprontar sus pertenencias y prepararse para el descenso".
Nunca un guardia de seguridad me había hecho reír tanto. Pero la cosa no termina ahí. Bajo, me acerco a su mostrador y le muestro lo que llevo en el maletín. Me dice "Gracias por viajar con nosotros, que tenga buenas noches".

"¿Sabe dónde es la casa de Dorothy?"
"Mmm... Me temo que se la ha llevado un tornado"

8.9.08

Magia, cambio y voluntad

Alguna vez tenía que pasar, un error lo tiene cualquiera, no? De todos modos, no está bueno desayunar realidad, sigo prefiriendo los mitos, las fantasías, y las voluntades.
En el fondo, me sigo creyendo un mago. Mago pero no esos de bolas de fuego y superchería, mago de tipo "trickster", mago urbano e invisible. Con desayunar realidad me refiero al hecho de darme cuenta que el cielo no es sólo un trozo de mi piel (Extremoduro aparte), al hecho de que las cosas se pueden descontrolar.
No estoy acostumbrado a fallar, y eso es un defecto grave. Pero siento que vuelvo a estar en control, de a poco. La costumbre del éxito, de la suerte, de esa pequeña diferencia ventajosa que da la voluntad puesta a trabajar, fomentaron ciertas cosas en mi vida que debo cambiar. Para empezar, vamos a recuperar lo que me corresponde: mi tiempo.
Veo caminos todo el tiempo, tras cada decisión que tomo veo resultados. Me acostumbré los ojos a eso, y me perdí en la maraña de datos. Establezcamos algunas cosas, establezcamos un marco del cual agarrarse. Si todo el mundo gira, sólo nos queda la nausea. ¿Qué cosas están o estarán fijas a partir de ahora?
Para empezar, la tranquilidad mental es un buen objetivo. Limpiar la cabeza de distractores inútiles, ajustar algunas cosas, aprender a relajarme para hacer foco. Distractores inútiles? Todo aquello que no tenga solución (racional) posible. Todo aquello que no tenga objetivo (en sentido amplio). Todas aquellas batallas perdidas, las pasadas, las presentes y las futuras.
Siempre me parecieron graciosas estas ilusiones de cambio. En todo el mundo, en todo el universo debe de haber seres que dicen "me cansé de esto, ahora voy a cambiar". Año nuevo vida nueva, dicen también. ¿Quién las cumple? ¿Por cuánto tiempo?
Entre creer y no creer en el cambio elijo creer. Ahora sólo es una cuestión de voluntad, y creo que de esa todavía tengo.